lunes, 31 de agosto de 2009

River estaba acariciando lo aspero...hasta que apareció El Burrito

River empataba 3 a 3 con Chacarita en el Monumental y la tarde dominguera pintaba para insultos nuevamente por parte de la hinchada millonaria, hasta que Ortega hizo su genial sombrerito por encima de Tauber y triunfazo de River en casa por 4 a 3.


"El Burrito sencillo va solito al corral..." o mejor dicho y mutando la canción de Divididos, "va solito a festejar", luego de ese toque propio de un crack, tal vez el último que se avisora por la institución de Núñez. Nada puede hacer el número 1 de Chacarita...serán 3 pts para River y desahogo total, para Gorosito, para los hinchas que por su apoyo incondicional merecían irse con un festejo de regreso a casa.

"Buscando el amo bueno que te de libertad...", y sí, así con ese golazo de vaselina El Burito le dio libertad a todos sus simpatizantes, compañeros de equipo y técnico, para que por fín en este 2do semestre del año, River pueda terminar 90 minutos de manera oficial ganando. Es cierto, tal vez no fue un Millonario de buen fútbol, pero que importa a esta altura si por el Monumental se necesitaba la victoria como el agua, sin importar el ¿cómo?. Ya vendrán tiempos de buen juego, del lujo, eso que le gusta a los hinchas de La Banda y que viene de otras épocas gloriosas, de ahí la denominación de hinchas de paladar negro.

Pero poco le importó a Ortega ganar con lo justo y que a su equipo le hayan convertido 3 goles de local, porque el Burrito a la hora de su exquisita definición era "El rumiante de una idea...", y los defensores de Chaca al verlo enfrentar a Nico Tauber pensaban "Cuantas veces corro y no te puedo alcanzar", mientras que todo River, como dice Moyo en su canción, debió cantar "Yo me pongo tu uniforme y vos me das de morfar...", porque una vez más, el Burrito, le dio de comer a esa camiseta que tanto ama y por la que elijió volver, demostrando esa pasión que a pesar que los años pasan nunca termina. ¿Cómo se explica esto?...Un Burrito nacido para ser riverplatense.

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Patricio rey

ATL. TUCUMAN 2-INDEPENDIENTE 4

Con sus dos primeros goles en la elite (y una asistencia), Rodríguez confirmó que puede gobernar al Rojo. La 10 está en buena espalda.


Ji, ji, ji... Sonríe Independiente al ritmo de su Patricio Rey. De Patito para los que creyeron que no iba a crecer nunca. Simplemente Pato para la familia y los que lo impulsaban a hacer caso omiso a las etiquetas en frasco chico. O mejor dicho, de Patota, como lo rebautizó Gallego ayer. Porque cuando su Rojo iba corriendo a la deriva, el pibe se ofreció mejor que nunca, y el equipo se enderezó y brindó a su suerte. Dos goles y una asistencia para que esta mañana el hincha llegue al trabajo, como pocas veces, con una sonrisa, y una grata confirmación: tenemos un 10, viejo.

Porque, además de tres puntos, eso es lo que se llevó Independiente de esta calurosa Tucumán. La sensación de que dejó de extrañar a Rolfi Montenegro. Porque parece haber encontrado en Rodríguez a ese futbolista distinto que, en un rapto de genialidad, puede definir un partido. Como Agüero. Como Bochini. Como Garnero. Todos ilustres portadores del mítico dorsal 10 del Rojo. Todos empezaron alguna vez, ¿no? A abrirle el crédito entonces...

Ya a los 17 años, también con un gol de afuera del área (aunque de volea), en el verano 08, contra Boca, dio que hablar. Ahora, con 19, parece que empieza a escribir la historia grande. El club le dio la 10 y el Tolo sintió la pesada responsabilidad de ponerlo. Y está claro que al juvenil le gusta (y necesita) que lo hagan el protagonista del equipo. Ya contra Newell's (el 0-1 del debut), de sus pies habían partido los mejores momentos de fútbol del Rojo, y debió salir golpeado aún con el partido en cero... Después de ayer, primera vez que completa los 90 minutos en 21 partidos, ahora seguro que el técnico no lo saca más...

"Es lo que soñéeee", se le readapta Pato el hit ricotero. ¿Qué es lo que soñó? "Ayudar a Independiente a ganar un partido". En el 2-1, invirtió roles con Silvera y empujó forzado, y de zurda, un centro rasante del Cuqui. Fue su primer gol oficial. Pero el 3-2 sí es todo mérito suyo. El mérito de los que tienen que aparecer cuando las papas queman. Porque hacía cuatro minutos que al Rojo le habían asestado un golpe que pedía lona (Atlético lo había empatado con dos jugadores menos) y revivía viejos fantasmas. Hasta que Pato sacó un Patotazo desde más de 20 metros que se clavó en el ángulo de Ischuk (flashback al gol de Rolfi a Boca en el último clásico, el sello de un distinto). La yapa: la corrida por derecha, el desborde y el centro atrás para que Leonel Núñez, sobre la hora, sentencie un triunfo (el primero de visitante después de diez partidos) más que trabajado.

"Con el 2-2 se nos había venido el mundo abajo. Ellos nos complicaron y no sabía cómo lo íbamos a levantar. Pero Gallego siempre me dice que patee de media distancia y le hice caso. ¿Con ese empate el Tolo quería irse? Ahora que se quede, je", transmitió Pato Rodríguez toda su felicidad. Ji, ji, ji...
Fuente: Diario deportivo Olé (Enviado especial: DEMIAN MELTZER)

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